martes, 22 de diciembre de 2015

Day 1

Pensé que me iba a caer... 
Pensé que me iba a ahogar...
Pero el día pasó, sin tí, y aún estoy aquí... 

Para que mentir diciendo que fue fácil, si la mayoría del tiempo no fuí yo sino el piloto automático el que controlo mis movimientos. Fue un día "zombie". Pero un día menos, al fin y al cabo, y tengo que agradecerle al cielo y a mi misma por ayudarme a superarlo. 
Esta es mi vida ahora, un día a la vez, o mejor, una hora a la vez. Una respiración a la vez. Un "para, equilibrate y sigue de nuevo". Un trago de saliva para pasar el mal sabor. Un "intenta comer". Un "esto no es real" y a la vez "sí, lo es, acéptalo". Un "tranquila, no necesitas medicarte". Un día difícil, de esos que avanzan como si fueran rodamientos llenos de arena. Como si las maquinas del reloj estuvieran llenas de engrudo. Parecen inmóviles. Se burlan. 

Nada pasó hoy más que el constante dolor en mi estómago. Justo en las entrañas. Ese del que tantas veces he leído y que nunca entendí por completo... hasta hoy. Hasta ayer, para ser exactos. 

Me pregunto si todas estas personas que lo han vivido antes, de las que tanto he leído, a las que tantas veces he oído hablar, perderán un poco la memoria de tanto dolor tiempo después. ¿Será tan insoportable que solo recuerdan un dolor sordo y a eso se aferran? ¿A una sombra, un reflejo a través de la lluvia de lo que realmente se sintió por que el cuerpo no logró aguantarlo? Por que realmente, nunca pensé que pudiera ser así... Nunca pensé que pudiera doler tanto y no doler nada a la vez. Me convertí en un ser a quién le duele tanto el alma que ya dejó de sentirla, una suerte de adormecimiento doloroso. Quizás si sea así, y nosotros los mortales leemos de ello sin lograr captar completamente el todo hasta experimentarlo en carne propia y darnos cuenta de cuán engañados fuimos. Nadie nunca nos preparo para esto. No tenemos las herramientas y, para peor, nadie parece saber como ayudarnos tampoco. 

Te lo dije todo: por primera vez desde que entraste en mi vida fui total y completamente transparente contigo. No es que antes te haya estado mintiendo, es solo que nunca permití que vieras completamente a través de mi. De mis miles de capas y recovecos. De los lados mas oscuros y mas iluminados. Nunca salí de mi armadura hasta ayer. Y creo que puedes considerarte único; nadie jamás me ha visto así aparte de mi misma. 
Me permití aterrarme y sacar todo a la superficie. Y te lo dije a ti. Todo lo que llevo dentro lo derrame en mil y una palabras. Espero haber logrado impregnar cada una del suficiente amor, cariño y perdón que siento por ti. Ojalá me hayas llegado a conocer lo suficiente como para saber el tesoro que entregue ayer y lo difícil que fue eso para mi. Espero sepas valorar lo que escuchaste, lo que significa por que lo dejé todo ahí, a la intemperie para ti a pesar de que no los quieras. 

Mi corazón no se rompió. Lo pulverizaste. Lo redujiste a pedacitos tan mínimos que ni con microscopio alcanzo a juntarlos todos para comenzar a pegarlos de a poquito. Quedo en calidad de polvo... Quiero que sepas que nunca te lo voy a perdonar. Nunca te voy a perdonar el haberme convertido en esto, sin hacer nada por evitarlo. Nunca te voy a perdonar el no haberte quedado conmigo por que por la cresta que nos merecemos, SÍ, NOS MERECEMOS TIEMPO PRESENTE, esa segunda oportunidad. 
Me rompiste todo por dentro y rompiste mi universo y mi realidad como nadie debería ser capaz de hacerlo jamás. Derrumbaste cimientos tan esenciales que no debería ser legal. Tienes un poder tan grande sobre mi que no debería permitirse. Y aún así, a pesar de no perdonarte jamás, te perdono igual. Por que, por idiota que suene: te amo mas de lo que podría llegar a odiarte. Y aquí me quedo esperándote. 

Te voy a esperar. Yo, mi cuerpecito a medio morir saltando y este medio, casi cuarto de corazón que me quedó. Te voy a amar desde lejos y voy a seguir enviándote todo lo lindo que causas en mi a través del aire. Sé que lo vas a recibir, lo que no sé es si lo quieras, o te interese. Pero aún así, ahí va. Por que sé que te importa, aún estoy dentro de ti aun que no quieras verlo. Y no voy a renunciar a esa pequeña piedrecita de la que agarrarme para no caer, por muy pequeña que sea. 

Día 1 sin ti y no me morí. No vomité. Tampoco hice gran cosa más que pensarte el día completo y tratar de alejarte de mi mente al mismo tiempo. No tienes idea lo agotador que es, peor que horas en el gimnasio y, no te vuelves más flaca precisamente, sino más miserable y vacía. 
Día 1 sin ti, y me cuesta tanto respirar que espero poder pasar la noche entera. O al menos que las pesadillas me dejen en paz aun que sea por una pocas horas. No me han querido soltar hace días y les tengo terror por que solo te veo a ti. A ti sin mí. A ti con ella. Y el dolor es tan grande y la soledad tan impresionante que me despierta. 
Día 1 y no estoy preparada para el 2 pero no tengo otra opción. Daría lo que fuera por tenerte aquí conmigo, poder abrazarte y dormirme así. Sentir, dentro, muy dentro de mí, que aún me amas tanto como antes. Que no desaparecí de ahí. Y poder yo demostrarte cuánto te amo por fin, a través de todo yo. De mis manos, de mis besos, de mi poros, de mi voz, de mi cuerpo, de mi respiración. Y saber que estas con ella... Arcadas, literalmente. 
Día 1 y no tengo fuerzas para nada. Estoy desnuda y vulnerable frente al universo; espero que no sea muy cruel conmigo. 

Vuelve pronto... fuerte soy, pero no se hasta donde llega mi límite.